En estos últimos días pude observar en la extensa gama publicitaria de mi ciudad, una agradable pancarta, indicando que la bebida Fioravanti es muy nuestra.
Ahora razono, teniendo tantas cosas muy propias del país nos consideramos tan poca cosa, hasta el punto de necesitar una transnacional para decirnos lo que es de aquí, y lo que no.
Aquí, en este espacio poco publicitado, extiendo mi maravilloso poco sentido del ridículo exponiendo los puntos que considero mal considerados por mis coterraneos al momento de caer en una publicidad tan mediocre.
Empecemos:
-Tenemos una hermosa y maravillosa cantidad de platos típicos acompañados por un sitio geográfico único, que muestra como insignia triunfal dos o tres "platos tipicos" universales para los habitantes de dicho lugar.
-Poseemos la suerte de ver paisajes inusitados con solo asomar la cabeza por encima de los volcanes y mares que nos rodean, esto quiere decir, poder observar imágenes, que en otros lugares del mundo, simplemente son vetadas.
-Somos capaces de sacarle una sonrisa al frío sol de la manana, como buenos soldados, que perezosamente salen de la trinchera a matar a balazos a una pobre imagen de la rutina.
-Somos protectores de una increíble e inaceptable irritabilidad ecuatoriana, la cual nos obliga a objetar la opinión ajena de manera poco provechosa para el bien común. Personalmente, lo encuentro perturbadoramente admirable, se obtienen conversaciones estúpidamente interesantes de esto.
Tenemos, en fin, muchas cosas que nos han sido designadas como únicas, laterales a la realidad de quienes no nos conocen, aunque presentes en el continuo trajinar vital. Mi opinión es por eso, la siguiente: me gustaría pedirle a los propietarios de la marca de gaseosa mencionada anteriormente, que de manera amable, deje de explotar un tema tan torpe como una inventada identidad; no hace falta venirnos a escupir agua con azúcar de colores para saber en donde se encuentran las costumbres naturalmente ecuatorianas.
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